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Logotipo del Progreso de la educación
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Financiación

Uno de cada cuatro países no cumple ninguno de los principales objetivos de referencia sobre financiación para los gobiernos esbozados en el Marco de Acción de Educación 2030.

Progreso de la educación

Meta

Los países dedican al menos el 4% de su PIB a la educación

Las ambiciosas metas en materia de educación no se alcanzarán a tiempo sin recursos adicionales, especialmente en los países más rezagados.

Si quieren cumplir la meta para 2030 de finalización universal de la educación secundaria, los países de ingresos bajos y medianos bajos tendrían que aumentar la cantidad que gastan cada año, pasando de 149 000 millones de dólares estadounidenses en 2012 a 340 000 millones de dólares estadounidenses en 2030, es decir, el 6,3% de su producto interno bruto (PIB). No obstante, un incremento de los recursos no es necesariamente suficiente, ya que los países con niveles similares de gasto en relación con sus ingresos per cápita pueden obtener resultados educativos extremadamente diferentes, dependiendo de si el gasto se efectúa de manera equitativa y eficiente.

Solo se destina una minúscula parte del gasto mundial en educación a los países de bajos ingresos, en los que los hogares aportan una contribución mayor que en ningún otro lugar

Cada año, de los 4,7 billones de dólares estadounidenses que se destinan a la educación en todo el mundo, solo el 0,5% corresponde a países de bajos ingresos, mientras que el 65% a países de ingresos altos, a pesar de que los dos grupos tienen un número aproximadamente igual de niños en edad escolar.

En el plano mundial, los hogares están sufragando una quinta parte (20%) del costo de la educación. De hecho, éstos pagan una factura de educación más elevada en los países de bajos ingresos (29%) que en los de ingresos altos (18%).

Aunque los donantes cubren el 12% del gasto en los países de bajos ingresos...

… las contribuciones de los donantes'representan apenas el 0,3% del gasto total de todo el mundo, lo que apenas es visible en cifras absolutas.

Gasto público

El Marco de Acción Educación 2030 ha establecido dos objetivos de referencia financieros clave para los gobiernos, que les exhortan a:

  • destinar al menos de un 4% a un 6% del PIB a la educación, y/o
  • destinar al menos de un 15% a un 20% del gasto público a la educación.

En el mundo, en promedio, los gobiernos no están lejos de estas normas. Su gasto medio es del 4,4% del PIB, y oscila entre el 3,4% en Asia oriental y sudoriental y el 5,1% en América Latina y el Caribe. Los gobiernos asignan a la educación el 14,1% del gasto público total, con promedios regionales del 11,6% en Europa y América del Norte hasta el 18% en América Latina y el Caribe.

Pero, en conjunto, uno de cada cuatro países no alcanzó ninguno de los dos objetivos de referencia. Vea estos datos a lo largo del tiempo para apreciar la fluctuación del gasto con el pasar de los años.

En el plano mundial, más de uno de cada cuatro países asigna menos del 4% del PIB y menos del 15% del gasto público total a la educación

Dos características fundamentales pueden determinar cuánto gastan los gobiernos en educación: los impuestos y la población en edad escolar. Incluso si todos los países confirieran la misma prioridad a la educación en su presupuesto, los países que recaudan más impuestos y otros recursos internos gastarán más en educación, por ejemplo.

Por otra parte, aunque los países recaudaran la misma cantidad de impuestos, aquéllos con una población con mayor proporción de niños y adolescentes tendrían menos recursos disponibles por niño en edad escolar.

Dicho esto, la gran variación de la cantidad asignada a la educación entre países con características similares demuestra que en estas relaciones nada está predeterminado. Algunos países optan por gastar más en educación para lograr sus objetivos, pero debemos señalar a los que no lo hacen.

Gastos de ayuda

Si bien se necesita más financiación, ésta no puede provenir únicamente de los mismos países que tropiezan con más dificultades. La solidaridad internacional es indispensable. Las estimaciones del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo sitúan el déficit de financiación en por lo menos 39 000 millones de dólares estadounidenses anuales entre 2015 y 2030 en los países de ingresos bajos y medianos bajos, lo que supondría multiplicar por seis la cantidad de ayuda prestada a estos países en 2012. Este gasto no es ilusorio, y podría lograrse si todos los donantes del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la OCDE y ciertos donantes no pertenecientes al CAD destinaran el 0,7% del ingreso nacional bruto (INB) a la ayuda y el 10% de sus carteras de ayuda a la educación básica y secundaria

However, after more than doubling between 2002 and 2009, aid to Sin embargo, después de haberse duplicado con creces entre 2002 y 2009, la ayuda a la educación se ha paralizado.

La ayuda a la educación está estancada desde la crisis financiera.

Los niveles de ayuda no solo se han estancado, sino que ésta no se distribuye equitativamente. Para ello sería necesario dar prioridad al apoyo a los países más pobres, y a la educación básica, que abarca desde la educación preescolar hasta el primer ciclo de la secundaria. Pero esto no está sucediendo, como muestra el gráfico a continuación.

La proporción de la ayuda totala la educación destinada a los países de bajos ingresos disminuyó del 25% en 2002 al 22% en 2016.

Durante el mismo período, a pesar de que el 35% de los niños sin escolarizar en edad de asistir a la escuela primaria se encontraba en los países más pobres, la proporción de la ayuda total a la educación básica dirigida a los países de bajos ingresos se redujo del 37% al 27%.

No se da suficiente ayuda a la educación a los países de bajos ingresos

Los donantes también gastan cantidades muy diferentes por niño en países con el mismo nivel de desarrollo educativo. Por ejemplo, mientras que aproximadamente la mitad de los niños termina la enseñanza primaria tanto en Liberia como en Mauritania, Liberia recibe una cantidad diez veces mayor de asistencia para la educación básica por niño en edad escolar.

Un análisis de los donantes bilaterales y multilaterales desde 2002 hasta 2017 en el gráfico siguiente muestra los que están gastando equitativamente. El porcentaje de la ayuda global a la educación que el Reino Unido destina a la educación básica, por ejemplo, ha descendido de un máximo del 81% en 2006 al 55% en 2017. En el caso de Suecia, la proporción de la ayuda total a la educación para los países de bajos ingresos ha caído de un máximo del 58% al 39% durante el mismo período.

Los donantes del CAD de la OCDE han aceptado en general destinar el 0,7% de su ingreso nacional bruto (INB) a la asistencia oficial para el desarrollo, al menos como objetivo a largo plazo, con las excepciones notables de Suiza y los Estados Unidos. Hasta 2017, solo siete donantes ( Alemania, Dinamarca, los Emiratos Árabes Unidos, Luxemburgo, Noruega, el Reino Unido y Turquía) habían cumplido la meta.

Algunos donantes dirigen mejor su ayuda a los más necesitados

En el cuadro siguiente se plasman los flujos de ayuda entre los 10 principales donantes donantes y los 10 principales beneficiarios en todo el mundo, por nivel de educación.

Alemania puede parecer el mayor donante individual en favor de la educación en estos países. No obstante, la gran proporción de esta ayuda que se asigna a la educación terciaria muestra que estos recursos se destinan en gran medida a los estudiantes extranjeros, en su mayoría chinos, que estudian en Alemania, y no promueven necesariamente la equidad y la calidad en el nivel de la educación básica.

Las maneras en que los donantes dirigen su ayuda a los diferentes países y niveles de educación varían considerablemente

En total, alrededor de una cuarta parte (24%) de la ayuda de los donantes a la educación básica va al África Subsahariana, donde vive la mitad (54%) de los niños sin escolarizar del mundo. Este gráfico muestra a qué países están dando prioridad los principales donantes de la educación, y a qué nivel.

Francia entregó 130 millones de dólares estadounidenses a cuatro de los diez principales países receptores de ayuda en la región en 2017, por ejemplo, pero la mayor parte de este monto se destinó a la educación terciaria, probablemente en forma de becas para que los estudiantes africanos estudiaran en Francia.

En el ámbito de la educación, es importante que los donantes mantengan una estrecha coordinación mundial. Sin embargo, este gráfico muestra el gran número de donantes que dan ayuda a un país determinado, a pesar de la presión adicional que esto podría suponer para que un gobierno gestione estas relaciones en el plano nacional.

La mayor parte de la ayuda a África Subsahariana se destina a la educación básica

Gasto de los hogares

Prácticamente todas las oficinas nacionales de estadística de los países miden el gasto en educación de los hogares en las encuestas de ingresos y gastos.

Este gasto puede corresponder al pago de la matrícula y otros aranceles, pero también puede ser para bienes y servicios educativos, algunos de los cuales son obligatorios (como uniformes y libros de texto) y otros no (como las clases particulares).

Cuando esos datos se normalizan entre todos los países, surgen pruebas palpables de la contribución de los hogares al gasto total en educación. Esto puede cambiar la manera de interpretar los esfuerzos de los países en materia de educación.

En muchos países de ingresos bajos y medianos, los hogares asumen entre un quinto y la mitad de todo el gasto en educación

Por ejemplo, en 2013-2015, Uganda tuvo uno de los gastos públicos más bajos como porcentaje del PIB. No obstante, una vez que se tienen en cuenta las contribuciones de los hogares, el gasto nacional total de Uganda en educación como porcentaje del PIB era similar al de la contribuciones de los hogares, el gasto nacional total de Uganda en educación como porcentaje del PIB era similar al de la ArgentinaArgentina y superior al deFrancia.

Los gobiernos de El Salvador e Indonesia spent two percentage points of GDP gastaron dos puntos porcentuales menos del PIB en educación que Francia y los Paises Bajos (la barra azul), pero gastaron más en general porque los hogaresdedicaron más de tres puntos porcentuales del PIB a la educación (la barra roja).

La proporción de los hogaresen el gasto total en educación fue de al menos un tercio en una tercera parte de los países de ingresos bajos y medianos, ubicándose en cerca del 60% o más en Camboya, Tayikistán y Uganda.

Conclusión

Muy pocos países proporcionan datos oportunos y coherentes durante un período de tiempo prolongado sobre cuánto se está gastando en educación, y de qué fuente.

Además de la necesidad de mejorar la financiación disponible para la educación, es preciso reforzar también los instrumentos de diagnóstico de la financiación del sector. El logro de nuestro objetivo mundial de educación, el ODS 4, depende de que los países y los donantes rindan cuentas respecto de sus compromisos.

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